jueves, febrero 01, 2007

 

Mi peor pesadilla (una historia de horror... real)

Bueno, no sé por donde empezar... la verdad, es muy difícil hablar de esto pero quiero hacerlo, sé que eso me va a ayudar a llevarlo mejor o simplemente a sacarme un poco este dolor del pecho que no me deja respirar.

El sábado 27/01/2007 se hizo realidad la peor de todas mis pesadillas (y tengo muchas, no es broma), fué, más o menos así: Casi no había dormido la noche del Viernes, me había quedado trabajando hasta muy tarde así que me levanté cerca del mediodía, así, medio dormido como estaba saludé a Laura (mi mujer), a los chicos (a todos con un gruñido que lo mismo significaba "buenos días" cómo "no digan nada que todavía no me desperté") que jugaban en el cuarto, son 3: Malena y Juan Pastor (mellizos) de 5 años y Jerónimo de 13 meses. Me fuí a dar una ducha; tenía que irme a trabajar rápido porqué ya estaba atrasado, mi mujer, sabiendo eso decidió ir a buscar unas cosas que habían quedado en el auto, entre ellas el carrito del bebé así podía hacer las compras con todos, la pequeña bestia pesa más de 12 kilos, no está cómo para llevarlo en brazos más de unos cuantos metros; salió de la casa por la puerta del jardín mientras los chicos jugaban en el cuarto, sacó las cosas del auto, saludó a un vecino que justo llegaba, en fín, no tardó más de 5 minutos.
En el patio del fondo de casa tenemos una piletita de lona para los chicos, una muy pequeña, tiene: 120 x 70 x 40 cm. es solo para que los chicos se mojen un poco, a los mellizos no les llega ni a las rodillas y al bebe le llega un poquito más arriba del ombligo.
Cuando Laura pasó por el comedor de la casa vió en la pileta al bebé flotando de espaldas, lo primero que pensó fué: "no puede ser, tiene que ser uno de los muñecos de Male..." pero se acercó porqué le llamó la atención, no puedo explicar con palabras el horror que me provocaron los gritos de Lau "JEROOOO POR FAVOOOOR AYUDAMEEEE NO REACIONAAAAAAA"...
Salí de la ducha cómo pude, todo mojado y corrí hasta el comedor, son solo unos pasos desde el baño pero me pareció más de un kilometro, cuando lo ví se me detuvo el corazón, no podía creer lo que veía, mi hijo, mi bebé, mi alegría, el es la luz de la casa, tiene esa risa que hace que un día gris y lluvioso se convierta en el mejor día de sol de la historia, estaba ahí, colgando, sin vida en los brazos de la madre... grité cómo un loco "NOOOOOOO JEROOOOOOOOOO NOOOOOOOOO POR FAVOR NOOOOOO" fué todo muy rápido a pesar de lo que me pareció en ese momento, cuando reaccioné unos segundos después le tomé el pulso, no tenía ya sabíamos que no respiraba, le dije a Lau - Vos dale respiración que yo saco el auto y salimos - - No puedo, no sé cómo - fué su respuesta, y lo dejó en la cama sin atinar a hacer nada más.
No sé de donde saqué la fuerza ni el conocimiento de lo que había que hacer pero fuí donde estaba el y comencé a darle respiración de boca a boca y masaje cardíaco, 1, 2, 3, no sé cuantas veces en realidad pero fueron varias hasta que comenzó a respirar y recuperó el pulso, respiraba muy mal y apenas pero ya era algo, así cómo estaba, desnudo me levanté dispuesto a salir - REACCIONÓ, VAMOS - dije.
Mientras yo lo resucitaba Laura había ido al frente a sacar el auto, y se encontró con que el vecino que había saludado antes todavía estaba afuera, preocupado por los gritos le pregunto que pasaba, ella le resumió - Jero está muerto, se ahogó en la pileta, llevame a la clínica - entonces el puso el auto en marcha y ella entro corriendo lo tomó de mis brazos y salió, yo salí detras, cómo estaba.
En el auto continué dandole respiración de boca a boca para tratar que respire mejor, la clínica está a unas diez cuadras de casa,más de 2 minutos porqué, a pesar de ser cerca, es complicado salir de casa.
Cuando llegamos corrimos, por indicación de la gente que estaba en el mostrador, al primer piso donde está la unidad de terapia intensiva neonatal, es lo único que tienen ahí pero sirvió, ahí continuaron reanimandolo mientras le ponían una sonda por la boca para sacar el líquido del estomago.
Estuvieron unos 20 minutos más o menos, nosotros estabamos destrozados, no terminabamos de entender que estaba pasando ni cómo había pasado semejante desgracia.
Nos dijeron que se había estabilizado, el cuerpo había reaccionado, había recuperado las funciones vitales pero no volvía en sí.
El lloraba mucho y pataleaba pero casi por puro reflejo, tenía los ojos abiertos pero no veía ni respondía a los estímulos.
A todo esto viene el director de la clínica y nos preguinta que vamos a hacer, ahí no tienen internación de terapia intensiva pedíatrica que es lo que necesitaba, así que nos pusimos en campaña junto con la gente de recepción para conseguir una ambulancia que nos traslade al hospital Posadas.
Pasados unos 20 minutos, el seguía en el mismo estado, llega la ambulancia, en unos minutos más el está ya en la camilla de la ambulancia en camino al hospital, todavía estaba en un tremendo riesgo y no sabíamos cuanto tiempo había estado muerto, sin bombear sangre ni oxigeno al cerebro, eso podía ser fatal.
Queríamos lo mejor pero, en realidad esperabamos lo peor, la incertidumbre en esos momentos fué espantosa.
Llegamos al hospital, lo revisan en la guardia para controlar que estuviera evolucionando bien, ahí fué donde nos dieron un poco de esperanza, nos dijeron que si ya estaba así, en tan poquito tiempo desde el accidente era "probable" que se recupere.
No había cama disponible en terapia intensiva, no sé cómo pero consiguieron una, parece que un paciente había mejorado lo suficiente cómo para pasar a terapia intermedia, todo esto duró escasos cinco minutos, aunque nos parecieron eternos.
Lo trasladan a terapia intensiva, vamos con el, pasan dos horas y al menos deja de tener la mirada fija, ahora mueve los ojos.
Una hora más y comienza a responder a los estímulos auditivos, aunque se nota que no puede ver todavía, tiene las pupílas totalmente dilatadas, nos explican que el problema de la vista es porqué el cerebro se hinchó a causa de la falta de oxigeno, en la sala de terapia intensiva no podíamos estar los dos juntos con el, solo podía haber uno de nosotros, en ese momento me quedo yo.
Al cabo de otros eternos 20 minutos el reacciona un poco, me mira y me hace una pequeñisima sonrisa, yo siento cómo la vida vuelve a fluir dentro de mí, me invade una inmensa alegría, el comienza a llorar nuevamente pero ahora no era cómo antes, antes gritaba, cómo con mucha bronca, ahora llora con pena, triste.
Llamo a la enfermera que lo revisa minuciosamente - Querés cargarlo? - preguntó, - Por supuesto!!! - dije; lo acuné, lo mimé y lo besé todo lo que pude hasta que se quedó dormido así y comenzó a buscar el pecho de la madre, tenía hambre!!! eso era muy buen síntoma según me explicó la doctora que lo atendía, lo dejé en sus brazos y fuí a buscar a Lau para que le diese de comer, imaginense su alegría cuando le conté que había reaccionado y quería comer!!!
Lau pasó más de uno hora ahí adentro, cuando salió su cara me lo dijo todo, tenía una enorme sonrisa a pesar de la preocupación que todavía mostraba - Vení, miralo está a las carcajadas jugando con las enfermeras. - me dijo, yo no salía de mi asombro y no pude evitar sonreír, cuando lo ví sentado jugando con los enfermeras cómo si nunca hubiese pasado nada no lo podía creer.
El peligro no había pasado, es cierto, pero el optimismo era mucho mayor ahora, en muy pocas horas había evolucionado muy bien, estaba despierto, reaccionaba bien a los estímulos y había comido eran muy buenas señales, así y todo permaneció en terapia intensiva monitoreado por otras 12 horas.
Al día siguiente (nosotros pasamos toda la noche en el hospital sin dormir turnandonos para cuidarlo) lo trasladaron a terapia intermedia, todavía estaba en riesgo pero ya eran menos las posibilidades, durante el tiempo que estuvo en terapia intensiva le hicieron muchos estudios, de sangres, electrocardiográmas, electroencefalográmas, etc. para ver que todo iba bien y, hasta ahora todo marchaba sobre ruedas.
Pasamos 48 horas más sin dormir turnandonos para cuidarlo ya que no queríamos dejarlo solo ni siquiera cuando dormía y dormía mucho, estaba muy cansado y se tenía que recuperar de una experiencia terrible.
El Martes 30/01/2007 nos dieron el alta médica y nos pudimos ir a casa con nuestro hijo sano y salvo que sobrevivió a un accidente que suele ser fatal ó de consecuencias gravísimas para un bebé de esa edad, sin ningún tipo de secuela ni daño, todavía no lo podemos creer.
Los médicos dicen que es gracias a que pudimos resucitarlo en casa, que de no haber sido así, otra hubiese sido la historia, por suerte fué así y todo resultó bien, ahora voy a hacer el curso de primeros auxilios, me dí cuenta que no és una estupidéz, que realmente le puede salvar la vida a alguien y voy a hablar con Lau para que lo haga conmigo.
Hoy Jero está con nosotros y muy bien, es el mismo de siempre, está contento juega muchisimo y se ríe otra vez, esa risa, gracias por esa risa, gracias porqué no se fué, no sé cómo hubiese hecho para vivir si lo perdíamos, no creo que hubiese podido, jamás me lo hubiera perdonado.
Gracias a todos los que nos apoyaron y todavía lo hacen, con su presencia o con simples palabras de aliento, les juro que todo sirvió, al menos para que no nos sintieramos solos en ese momento, el más terrible, horrible y espantoso de toda nuestra vida, gracias, muchas gracias.

Quiero también, dejar un agradecimiento muy, pero muy especial para mi vecino Rubén Molina que fué el que manejó el auto hasta la clínica esos segundos que nos ahorró no teniendo que sacar nuestro auto fueron muy importantes para Jero y para nosotros. No me va a alcanzar la vida para agradecerte, gracias, gracias, GRACIAS!!!


Foto del gordito de hace unos meses.
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